Caracas, 08 de junio del 2026 (Prensa CNEH) – En el marco de la agenda formativa que impulsa el Centro Nacional de Estudios Históricos, este lunes se dictó una nueva sesión del curso «Teoría, Ideología y Cultura» en las instalaciones del Complejo Histórico Cultural Casa del Bicentenario. El espacio, se ha consolidado como un nicho fundamental para el debate intelectual y la formación política en el centro de la capital.
La actividad estuvo bajo la conducción del docente Luis Felipe Bellorín, reconocido especialista en la obra del pensador criollo Ludovico Silva, quien además se desempeña coordinando el Taller de Estudios Literarios en la Casa Nuestra América José Martí. Durante el encuentro, Bellorín propuso desmontar los conceptos tradicionales de la ideología en su sentido general y su estrecha relación con la reproducción cultural de las sociedades.
Un recorrido histórico y epistemológico:
El ponente ofreció una profunda clase magistral que navegó desde los orígenes del término en 1796 y 1802 con Destutt de Tracy — quien lo concebía originalmente como una forma de pensamiento científico — pasando por el giro conceptual que le dio Napoleón Bonaparte al regresar de su campaña en Rusia, hasta llegar al núcleo de la crítica materialista.
Bellorín enfatizó cómo Carlos Marx adoptó este último enfoque para definir la ideología no como ciencia, sino como una «falsa conciencia». Explicó, apoyándose en las investigaciones de Ludovico Silva, que este fenómeno logra instalarse de manera casi imperceptible en la psique humana:
«Ludovico Silva tomó las tesis de Freud sobre el inconsciente y el preconsciente, planteando que la ideología se instala precisamente en el preconsciente. Es la única manera en que puede aflorar de inmediato y hacernos reproducir de forma natural el sistema de educación y de moral que nos ha sido impuesto».
Al cierre de esta jornada, el docente, recordó que los procesos históricos no son lineales ni automáticos.
Instó a los participantes a mantenerse alertas y formados, advirtiendo que, así como la historia avanza, también existen riesgos de retrocesos políticos, tal como lo demostró la caída del bloque soviético entre 1989 y 1991, y los constantes asedios que vive el proceso bolivariano en la actualidad.







